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at 01:38 PM on May 07, 2009
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Radiografía de la enseñanza de la religión en las escuelas de Europa
Celebrada en Estrasburgo una reunión sobre educación católica y libertad religiosa
ESTRASBURGO, miércoles 6 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- La enseñanza de la religión en la escuela encuentra dificultades culturales y jurídicas en algunos países de Europa, aunque en la mayoría se da esta enseñanza de alguna forma.
Así lo señala el informe "La enseñanza de la religión, valor para Europa", presentado este lunes 4 de mayo en la sede del Consejo de Europa de Estrasburgo, en una reunión sobre educación católica y libertad religiosa en Europa promovida por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE).
Según informó "L'Osservatore Romano" en su edición de 6 de mayo, el estudio indica que en casi todos los países de Europa hay alguna forma de enseñanza de la religión. Son la excepción Bulgaria, Bielorrusia y gran parte de Francia.
En Bulgaria hay pocos católicos y por eso les resulta muy difícil organizar un curso de religión.
En Bielorrusia, la Iglesia ortodoxa está estudiando, con el Ministerio de Educación, la posibilidad de introducir un curso de educación ortodoxa en la escuela, mientras que la Iglesia católica ha presentado un programa para cursos voluntarios de religión.
En el caso de Francia, el estudio se refiere a Alsacia y Mosela como las únicas regiones del país donde la enseñanza de la religión en las escuelas no encuentra obstáculos relevantes.
La educación religiosa en el resto de las naciones sigue dos fórmulas principales: una basada en el modelo de la ciencia de las religiones, gestionada directamente por el Estado, y la otra, la de la enseñanza de la religión con contenido confesional, en la que la Iglesia tiene un papel activo.
La enseñanza de la religión con contenido confesional representa el modelo predominante en Europa. En Polonia, por ejemplo, la enseñanza de la religión es opcional y confesional y la recibe el 95,1% de los estudiantes.
En Italia, el 91,6% de los estudiantes estudian la asignatura de religión. En ese país, el informe señala "ataques a la educación religiosa procedentes de áreas radicales y laicistas que quieren su supresión".
Sobre este problema, el responsable del Servicio para la enseñanza de la religión católica de la CEI, don Vincenzo Annicchiarico, explicó en Estrasburgo que "las Iglesias locales constatan que a veces existe en Europa un clima desfavorable a la religión marcado también por el cuestionamiento de su presencia legal en los programas escolares y, en un contexto más general, por una cultura que ve la religión como algo privado".
El secretario general de la CEI, monseñor Mariano Crociata, señaló, al presentar el estudio, que "la enseñanza de la religión ofrece una valiosa contribución al conocimiento y la comprensión de la tradición cultural de Oocidente que, en su larga historia, ha estado profundamente marcada por el cristianismo".
Estudiar religión también "lleva a confrontarse con las grandes cuestiones del hombre, su relación con Dios, con el medio ambiente y con el mundo que le rodea", añadió.
Para monseñor Crociata, la Iglesia puede contribuir, con la enseñanza de la religión en la escuela, "a la construcción de la nueva Europa y al desarrollo de una plena ciudadanía europea".
Ciudadanía que, según monseñor Crociata, se consigue "con el conocimiento de las tradiciones y de la identidad que ha marcado nuestro continente y que hoy se entrelaza cada vez más con otras, en el contexto de una Europa plural, multicultural y multireligiosa".
El informe presentado es como una radiografía de la situación de la enseñanza de la religión en las escuelas de Europa.
Recoge los resultados de una investigación, llevada a cabo entre los años 2005 y 2007 por delegados de 33 conferencias episcopales, promovida por el CCEE con la colaboración de la Conferencia Episcopal Italiana.
La reunión del lunes incluyó una mesa redonda sobre instituciones europeas y enseñanza de la religión, en la que estaba prevista la participación de representantes eclesiales y también de políticos, como el Comisario europeo de Educación y cultura, Jan Figel; la Directora General de Educación, Cultura y Patrimonio, Juventud y Deporte del Consejo de Europa, Gabriella Battani Dragoni, y el vicepresidente del Parlamento Europeo, Mario Mauro.
El debate llegó a la conclusión de que la enseñanza de la religión debe ser considerada en Europa un derecho y un servicio valioso -con garantías institucionales y jurídicas estables- para el desarrollo de una sociedad más civilizada y solidaria.
Antes de ese debate, el presidente del CCEE y primado de Hungría, el cardenal Péter Erdö, destacó, en un discurso, la importancia de la educación religiosa en medio de la crisis actual.
"En una época en la que muchos perciben los signos de una crisis, no sólo económica o financiera sino sobre todo de valores y del sentido de la vida, la educación religiosa puede desempeñar un papel decisivo", dijo el cardenal.
"Por eso, la Iglesia siente el deber de continuar educando a los jóvenes, haciendo todo lo posible para darles una educación de alto nivel -añadió-. Si la religión es connatural a la vida de los hombres, su enseñanza debe estar presente allí donde se eduque, y por tanto en las escuelas y en todos los foros del mundo actual".
En su intervención, titulada "Educación religiosa y formación del hombre y el ciudadano europeo", el cardenal afirmó: "Creemos que las religiones en general y el catolicismo en particular dan a la vida una perspectiva nueva y un horizonte más amplio, y la hacen más humana y capaz de generar una sociedad más solidaria y llena de esperanza".
El arzobispo de Esztergom-Budapest también pidió respeto a la libertad religiosa en Europa y denunció la "idea laicista que pretende imponer su concepción sobre la religión afirmando que ésta debe permanecer en el ámbito privado".
En este sentido, declaró que "la enseñanza de la religión es ante todo un derecho de los jóvenes y de sus familias" pero también "un derecho y una responsabilidad de las religiones que deben poder proponer y ofrecer este servicio".
Para el purpurado, "el derecho a la libertad religiosa comporta el derecho a expresar libremente la propia identidad y a manifestar la propia fe sin descuidar el respeto a los que profesan otras religiones o se declaran ateos".
Como invitado especial, el observador permanente de la Santa Sede ante el Consejo de Europa, monseñor Aldo Giordano, pronunció unas palabras al empezar la reunión.
Una vez finalizada, declaró ante los micrófonos de Radio Vaticana que, "tras años de desconfianza, vuelve un renovado interés por el hecho religioso".
"Se redescubre que la religión es un hecho político, que tiene una importancia para la sociedad y para la política y aquí encontramos una ambigüedad -explicó-: por una parte, se ve que la religión se usa para defender posturas violentas, tal y como mostraron los hechos del 11 de septiembre de 2001, pero a la vez hay una conciencia cada vez mayor del valor determinante de la religión para la paz, la solidaridad y la convivencia entre las poblaciones".
Por otra parte, monseñor Giordano destacó la creciente urgencia, en Europa, de respuestas sobre el sentido de la vida: "No debemos olvidar que, al menos en 15 países de Europa, el suicidio es la principal causa de muerte de los jóvenes", advirtió.
El observador permanente de la
Santa Sede en el Consejo de Europa apuntó tres razones que
justifican la enseñanza de la religión en la escuela en la actualidad: en
primer lugar, que la religión es una ciencia que como tal tiene derecho a estar
en el curriculum escolar.
En segundo lugar, que se trata de una materia estudiada por un gran numero de ciencias, quizás como ninguna otra. Monseñor Giordano se refirió para ilustrarlo a la Historia de las religiones, la Psicología de las religiones, la Sociología de las religiones, la Fenomenología de las religiones, la Filosofía de las religiones y la Teología, entre otras.
Y finalmente, "por la dimensión fuertemente educativa de la escuela es importante entender la vinculación entre educación, formación y religión", añadió.
Por otra parte, destacó la necesidad de afrontar la manera de conciliar la enseñanza confesional con el pluralismo religioso de la Europa actual.
Por Patricia Navas
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at 01:33 PM on May 07, 2009
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(SERVICIOS KOINONIA) Por Pedro Casaldáliga. Circular 2009.
«HOY YA NO TENGO
ESOS SUEÑOS», dice el Cardenal. El Cardenal Carlo M. Martini, jesuita,
biblista, arzobispo que fue de Milán y colega
mío de Parkinson, es un eclesiástico de diálogo, de acogida, de renovación a
fondo, tanto de la Iglesia como de la Sociedad. En su libro de confidencias y
confesiones Coloquios nocturnos en Jerusalén, declara: «Antes tenía sueños
sobre la Iglesia.
Soñaba con una
Iglesia que recorre su camino en la pobreza y en la humildad, que no depende de
los poderes de este mundo; en la cual se extirpara de raíz la desconfianza; que
diera espacio a la gente que piensa con más amplitud; que diera ánimos, en
especial, a aquellos que se sienten pequeños o pecadores. Soñaba con una
Iglesia joven. Hoy ya no tengo más esos sueños». Esta afirmación categórica de
Martini no es, no puede ser, una declaración de fracaso, de decepción eclesial,
de
renuncia a la utopía.
Martini continúa soñando nada menos que con el Reino, que es
la utopía de las utopías, un sueño del mismo Dios.
Él y millones de personas en la Iglesia soñamos con la «otra Iglesia posible», al servicio del «otro Mundo posible». Y el cardenal Martini es un buen testigo y un buen guía en ese camino alternativo; lo ha demostrado.
Tanto en la
Iglesia (en la Iglesia de Jesús que son varias Iglesias) como en la Sociedad (que
son varios pueblos, varias culturas, varios procesos históricos) hoy más que
nunca debemos radicalizar en la búsqueda de la justicia y de la paz, de la
dignidad humana y de la igualdad en la alteridad, del verdadero progreso dentro
de la ecología profunda. Y como dice Bobbio «hay que instalar la libertad en el
corazón mismo de la igualdad»; hoy con una visión y una acción estrictamente
mundiales. Es
la otra globalización, la que reivindican nuestros pensadores, nuestros
militantes, nuestros mártires, nuestros hambrientos?
La gran crisis
económica actual es una crisis global de Humanidad que no se resolverá con
ningún tipo de capitalismo, porque no cabe un capitalismo humano; el
capitalismo sigue siendo homicida, ecocida, suicida. No hay modo de servir simultáneamente
al dios de los bancos y al Dios de la Vida, conjugar la prepotencia y la usura
con la convivencia fraterna. La cuestión axial es: ¿Se trata de salvar el
Sistema o
se trata de salvar a la Humanidad? A grandes crisis, grandes oportunidades. En idioma
chino la palabra crisis se desdobla en dos sentidos: crisis como peligro,
crisis como oportunidad.
En la campaña
electoral de EE UU se enarboló repetidamente «el sueño de
Luther King», queriendo actualizar ese sueño; y, con ocasión de los 50 años de
la convocatoria del Vaticano II, se ha recordado, con nostalgia, el Pacto de
las Catacumbas de la Iglesia sierva y pobre. En el 16 de noviembre de 1965,
pocos días antes de la clausura del Concilio, 40 Padres Conciliares celebraron
la Eucaristía en las catacumbas romanas de Domitila, y firmaron el Pacto de las
Catacumbas. Dom Hélder Câmara, cuyo centenario de nacimiento estamos celebrando
este año, era uno de los principales animadores del grupo profético. El Pacto
en sus 13 puntos insiste en la pobreza evangélica de la Iglesia, sin títulos
honoríficos, sin privilegios y sin ostentaciones mundanas; insiste en la
colegialidad y en la corresponsabilidad de la Iglesia como Pueblo de Dios, y en
la abertura al mundo y en la acogida fraterna.
Hoy, nosotros, en
la convulsa coyuntura actual, profesamos la vigencia de
muchos sueños, sociales, políticos, eclesiales, a los que de ningún modo
podemos renunciar. Seguimos rechazando el capitalismo neoliberal, el
neoimperialismo del dinero y de las armas, una economía de mercado y de
consumismo que sepulta en la pobreza y en el hambre a una grande mayoría de la Humanidad. Y
seguiremos rechazando toda discriminación por motivos de género, de cultura, de
raza. Exigimos la transformación sustancial de los organismos mundiales (ONU,
FMI, Banco Mundial, OMC?). Nos comprometemos a vivir una «ecológica profunda e
integral», propiciando una política agraria-agrícola alternativa a la política
depredadora del latifundio, del monocultivo, del agrotóxico. Participaremos en
las transformaciones sociales, políticas y económicas, para una democracia de
«alta intensidad».
Como Iglesia
queremos vivir, a la luz del Evangelio, la pasión obsesiva de Jesús, el Reino.
Queremos ser Iglesia de la opción por los pobres, comunidad ecuménica y
macroecuménica también. El Dios en quien creemos, el Abbá de Jesús, no puede
ser de ningún modo causa de fundamentalismos, de exclusiones, de inclusiones
absorbentes, de orgullo proselitista. Ya basta con hacer de nuestro Dios el
único Dios verdadero. «Mi Dios, ¿me deja ver a Dios?». Con todo respeto por la
opinión del Papa Benedicto XVI, el diálogo interreligioso no sólo es posible,
es necesario. Haremos de la corresponsabilidad eclesial la expresión legítima
de una fe adulta. Exigiremos, corrigiendo siglos de discriminación, la plena
igualdad de la mujer en la vida y en los ministerios de la Iglesia. Estimularemos
la libertad y el servicio reconocido de nuestros teólogos y teólogas. La
Iglesia será una red de comunidades orantes, servidoras, proféticas, testigos de
la Buena Nueva:
una Buena Nueva de vida, de libertad,
de comunión feliz. Una Buena Nueva de misericordia, de acogida, de perdón, de
ternura, samaritana a la vera de todos los caminos de la Humanidad. Seguiremos
haciendo que se viva en la práctica eclesial la advertencia de Jesús: «No será
así entre vosotros» (Mt 21,26). Sea la autoridad servicio. El Vaticano dejará
de ser Estado y el Papa no será más Jefe de Estado. La Curia habrá de ser
profundamente reformada y las Iglesias locales cultivarán la inculturación del
Evangelio y la ministerialidad compartida. La Iglesia se comprometerá, sin
miedo, sin evasiones, en las grandes causas de la justicia y de la paz, de los
derechos humanos y de la igualdad reconocida de todos los pueblos. Será
profecía de anuncio, de denuncia, de consolación.
La política vivida
por todos los cristianos y cristianas será aquella «expresión más alta del amor
fraterno» (Pío XI). Nos negamos a renunciar a estos sueños aunque puedan
parecer quimera. «Todavía cantamos, todavía soñamos». Nos atenemos a la palabra
de Jesús: «Fuego he venido a traer a la Tierra; y qué puedo querer sino que
arda» (Lc 12,49). Con humildad y coraje, en el seguimiento de Jesús, miraremos
de vivir estos sueños en el
cada día de nuestras vidas. Seguirá habiendo crisis y la Humanidad, con sus
religiones y sus iglesias, seguirá siendo santa y pecadora. Pero no faltarán
las campañas universales de solidaridad, los Foros Sociales, las Vías
Campesinas, los Movimientos populares, las conquistas de los Sin Tierra, los pactos
ecológicos, los caminos alternativos de Nuestra América, las Comunidades
Eclesiales de Base, los procesos de reconciliación entre el Shalom y el Salam,
las victorias indígenas y afro y, en todo caso, una vez más y siempre «yo me
atengo a lo dicho: la Esperanza».
Cada uno y cada una a quien pueda llegar esta circular fraterna, en comunión de fe religiosa o de pasión humana, reciba un abrazo del tamaño de estos sueños. Los viejos aún tenemos visiones, dice la Biblia (Jl 3,1). Leí hace unos días esta definición: «La vejez es una especie de posguerra»; no necesariamente de claudicación. El Parkinson es sólo un percance del camino y seguimos Reino adentro.
Posted by centre-horeb-religions
at 01:31 PM on May 07, 2009
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El arte de los iconos invita a la comunión con Dios
Habla el maestro Fabio Nones, tras ofrecer un curso de iconografía en Roma
ROMA, jueves, 5 marzo 2009 (ZENIT.org).- Aprender el arte de los iconos es aprender el arte de la oración que lleva a la comunión con Dios, explica un maestro iconográfico que acaba de concluir un curso en Roma.
Fabio Nones, doctor en teología y director de un centro iconográfico en Trento (Italia) concluyó el 28 de febrero un curso avanzado para un grupo selecto de artistas, en el Centro Rusia Ecuménica, situado junto al Vaticano, que permite descubrir el misterio de los iconos.
En una entrevista a ZENIT, Nones, quien es miembro de la Comisión diocesana de Trento para el ecumenismo, explica la diferencia entre un artista, en el sentido común de la palabra, y el pintor de iconos.
"El artista que crea una obra de arte busca comunicar sus sentimientos, su visión del mundo. Mientras que el pintor de iconos se llama iconógrafo y es una vocación que busca expresar a través de los colores no tanto lo que siente, sus sentimientos, sino la fe de la Iglesia, de la comunidad cristiana que lleva dentro".
La pintura iconográfica agrega el maestro, que en su laboratorio realiza iconos, pergaminos, frescos y mosaicos, invita a la oración porque "la oración es comunión con Dios, no es necesariamente sólo recitar fórmulas sino vivir en comunión a su presencia y entonces ciertamente al pintar un icono rezo para tener una comunión muy fuerte con Dios".
Este tipo de pintura, explica el doctor Nones, no es sólo para expertos sino que es una invitación a todos, porque ?el arte está muy empobrecido a nivel espiritual y la gente busca lo sagrado más que el arte religioso, como instrumento para la comunión con Dios para llegar a Dios".
"Y el icono es un instrumento muy fuerte, fascinante desde este punto de vista?, por lo tanto ?todos pueden acercarse a la técnica de los iconos, al menos en un primer nivel. Y después, claramente, durante el camino, poco a poco, hay quien comprende que está siendo llamado a convertirse en un verdadero iconógrafo, otros muchos no continúan".
"A través de la pintura de iconos uno llega a descubrir el fundamento de la fe y, entonces, aunque no sirva desde un punto de vista artístico, servirá desde un punto de vista espiritual?.
Ahora bien, no sólo constituye una gran ayuda espiritual para el que pinta el icono, sino también para el que lo contempla, explica el maestro de iconografía canónica cristiana.
"Esto es muy hermoso porque en el cristianismo es Dios que sale al encuentro del hombre, es Dios que se encarna y asume un rostro, por este motivo nosotros lo podemos pintar. No somos nosotros quienes inventamos un rostro para Dios, sino que lo reproducimos, hacemos uso de él de una posibilidad que Dios mismo nos da, al haber asumido un rostro".
"Es decir --explica el maestro--, Dios nos sale al paso y el icono expresa eso: Dios nos encuentra, él nos contempla más de lo que nosotros le contemplamos, y claro está después las miradas se entrelazan?.
El arte iconográfico no es una reproducción de la naturaleza en sí misma, obedece a una lógica de colores y matices que permiten al observador ir más allá de lo evidente.
En los iconos, el fondo es dorado, por ejemplo, "porque expresa la gloria de Dios. El fondo puede ser dorado claro o incluso rojizo para expresar que el icono está fuera del tiempo, no hay un paisaje o ilusión óptica de la lejanía, es atemporal".
"Y el fondo quiere decir que el icono trata de ofrecer una mirada del mundo divino, el mundo sensible de lo alto. No repite las formas terrenas, no busca copiar la naturaleza como es sino que busca verla transfigurada a la luz de Dios".
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at 09:58 AM on August 22, 2008
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ROMA, martes 19 de agosto de 2008 (ZENIT.org).- "Pocas personas de nuestra generación han encarnado con tanta transparencia el rostro manso y humilde de Jesucristo". Con estas palabras recordó el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, la figura del hermano Roger Schutz, fundador de la comunidad de Taizé, en el tercer aniversario de su muerte.
En una entrevista concedida al diario vaticano L'Osservatore Romano, el cardenal Kasper destacó la contribución del difunto prior de Taizé al diálogo ecuménico, pero sobre todo el testimonio de su vida y de su espiritualidad.
"Su muerte --asesinado durante una celebración litúrgica a manos de una desequilibrada-- me recordaba unas palabras del profeta Isaías sobre el Siervo del Señor: 'Maltratado, se dejó humillar y no abrió la boca; era como un cordero llevado al matadero, como oveja muda frente a su trasquilador'".
Durante toda su vida, afirmó el purpurado "el hermano Roger ha seguido el camino del Cordero: con su dulzura y su humildad, con su rechazo de todo acto de grandeza, con su decisión de no hablar mal de nadie, con su deseo de llevar en su corazón los dolores y las esperanzas de la humanidad".
El cardenal Kasper, que presidió los funerales por el difunto prior, recordó que en su época de obispo de Rottenburg-Stuttgart, él mismo animaba a los jóvenes a acudir a los encuentros veraniegos de Taizé.
"En una época turbulenta para la Iglesia y para la fe cristiana, el hermano Roger era una fuente de esperanza reconocida por muchos, incluido yo mismo. Veía cómo aquella estancia les ayudaba a conocer mejor y a vivir la Palabra de Dios, en la alegría y la simplicidad".
Ecumenismo
Para el cardenal Kasper, la gran contribución del hermano Roger Schutz y la comunidad de Taizé al diálogo ecuménico fue espiritual, ya que "más que a la rapidez del desarrollo del movimiento ecuménico, él miraba a su profundidad".
"Estaba convencido de que sólo un ecumenismo nutrido de la Palabra de Dios y de la celebración de la Eucaristía, de la oración y de la contemplación sería capaz de reunir a los cristianos en la unidad querida por Jesús", añadió.
La búsqueda de la unidad era, para el fundador de Taizé, "como un hilo conductor incluso en las decisiones más concretas de cada día: acogiendo alegremente cada acción que pueda acercar a los cristianos de tradiciones diferentes, evitando toda palabra o gesto que pudiera retrasar su reconciliación".
"Para mí -explicó el purpurado- el hecho de que cada año miles de jóvenes sigan tomando el camino de la pequeña colina de Taizé es verdaderamente un don del Espíritu Santo para la Iglesia hoy".
"Estoy contento de ver que los jóvenes que plantan cada verano las tiendas de Taizé, procedentes de diversos países de Europa occidental y oriental, pertenecen a comunidades de tradición protestante, católica y ortodoxa, y que a menudo acuden acompañados por sus sacerdotes o pastores".
En la comunidad de Taizé, prosiguió el cardenal Kasper, los jóvenes encuentran "como una 'parábola de la unidad' que ayuda a superar las fracturas del pasado. Creo que muchos jóvenes se dan cuenta de lo que se juega con la unidad de los cristianos. Saben cómo el peso de las divisiones dificulta el testimonio de los cristianos y la construcción de una nueva sociedad".
Especialmente para los jóvenes, Taizé supone una ayuda pastoral para las iglesias locales, que a veces "encuentran dificultades para acompañar bien a los jóvenes en su camino espiritual. Y en este sentido, los grandes encuentros de Taizé responden a una verdadera necesidad pastoral".
En este sentido, tras la muerte del hermano Roger y la sucesión del hermano Alois, el cardenal se declaró "sorprendido" por la "gran continuidad en la vida de la comunidad de Taizé y en la acogida a los jóvenes".
"La liturgia, la oración y la hospitalidad continúan con el mismo espíritu, como un canto que nunca se ha interrumpido. Esto dice mucho, no sólo sobre la persona del nuevo prior, sino también sobre la madurez humana y espiritual de toda la comunidad de Taizé. Es la comunidad en su conjunto la que ha heredado el carisma del hermano Roger y del cual continua a vivir e irradiar".
¿"Conversión" al catolicismo?
Respecto a las suposiciones sobre su supuesta "conversión" al catolicismo, especialmente tras haber recibido públicamente la Comunión durante el funeral de Juan Pablo II, el cardenal Kasper explicó que o se traba de una excepción, ya que el hermano Roger "había recibido en muchas ocasiones la Comunión".
Roger Schutz, pastor de la Iglesia reformada, "ya desde joven nutrió su fe y su vida espiritual en las fuentes de otras tradiciones cristianas, traspasando así ciertos límites confesionales. Su deseo de seguir una vocación monástica y con esta intención de fundar una nueva comunidad con cristianos reformados dice mucho sobre esta búsqueda".
Con el pasar de los años, "la fe del prior de Taizé se enriqueció con el patrimonio de la fe de la Iglesia católica. Según su propio testimonio, precisamente refiriéndose al misterio de la fe católica, comprendía ciertos datos de la fe, como el papel de la Virgen María en la historia de la salvación, la presencia real de Cristo en los dones eucarísticos y el ministerio apostólico de la Iglesia. En respuesta, la Iglesia católica había aceptado que accediese a la Comunión, como hacía todas las mañanas en la gran iglesia de Taizé. ", añadió.
El hermano Roger, explicó el purpurado, "recibió en muchas ocasiones la comunión de manos de Juan Pablo II, que tenía lazos de amistad con él desde los tiempos del Concilio Vaticano II y que conocía bien su camino en la fe católica. En este sentido, no había nada de secreto o de escondido en la postura de la Iglesia católica, ni en Taizé ni en Roma".
El cardenal Kasper recordó al respecto unas palabras del prior de Taizé durante el encuentro europeo de jóvenes de Roma (1980), en las que "describió su propio camino y su identidad de cristiano", afirmando que había encontrado su identidad "reconciliando en sí mismo la fe de sus orígenes con el misterio de la fe católica, sin romper la comunión con nadie".
"En su conciencia, él había entrado en el misterio de la fe católica como uno que crece, sin tener que 'abandonar' o 'romper' con lo que había recibido o vivido antes", afirmó el cardenal, y añadió que "por respeto al camino de fe del prior de Taizé, sería preferible no aplicar en su caso categorías que él juzgaba inapropiadas para su experiencia y que por otro lado la Iglesia católica nunca quiso imponerle".
Por otro lado, el purpurado destacó la amistad personal que el hermano Roger mantuvo con los últimos Papas, desde Juan XXIII hasta Juan Pablo II.
"Por una parte, el prior de Taizé se sentía muy cercano a los obispos de Roma, en su preocupación de conducir a la Iglesia de Cristo en el camino de la renovación espiritual, de la unidad de los cristianos, del servicio a los pobres y del testimonio del Evangelio".
Por otro lado, añadió el cardenal Kasper, "se sabía profundamente comprendido y apoyado por los Papas en su personal camino espiritual y en la orientación que iba tomando la joven comunidad de Taizé".
"La conciencia de actuar en armonía con el pensamiento del obispo de Roma era para él como una brújula en todos sus actos. Él nunca habría tomado una iniciativa que supiera que iba contra el parecer o la voluntad del Papa", concluye el purpurado alemán.
Posted by centre-horeb-religions
at 07:16 AM on May 26, 2008
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Debate sobre religiones y globalización en el Consejo Económico y Social de París
Obispo de Rouen: Este coloquio «se inscribe en un camino de reconciliación»
Posted by centre-horeb-religions
at 07:13 AM on May 26, 2008
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Astrología, sectas..., síntomas de la debilidad de la fe de los cristianos
Entrevista al especialista en nuevos movimientos religiosos Vázquez Borau
MADRID, domingo,
14 noviembre 2004 (ZENIT.org).- José Luis Vázquez Borau,
estudioso de religiones, considera que el cristiano debe centrarse en
Jesucristo y no hacer caso a supersticiones o astrología.
En declaraciones a Vázquez Borau, autor del nuevo libro «Los Nuevos Movimientos
Religiosos. Nueva Era, ocultismo, satanismo» (Editorial San Pablo), subraya, que
«los Nuevos Movimientos Religiosos conectan con la posmodernidad que da mucho
valor a la sensibilidad, lo que puede contribuir a que también nosotros valoremos
más la vía de la experiencia».
Este especialista es doctor en filosofía y licenciado en teología moral, y
lleva veinte años dedicado especialmente al estudio y a la docencia del
fenómeno religioso.
--Hay un resurgir un tanto caótico de la religión: espiritualismos,
esoterismos... ¿este fenómeno va a más?
--Vázquez: Es difícil predecir si este fenómeno va a ir a más. Lo que sí se
puede afirmar es que en la medida en que el ser humano quiera negar, tapar o
disimular, como si no existiera, el «sentimiento religioso que lleva
innato», éste buscará mil formas de hacerse presente y de manifestarse.
Un ejemplo reciente lo tenemos con los bautismos civiles (que han comenzado a
implantarse, por ejemplo, en España). El ser humano lleva impreso en él una presencia
divina que podemos decir incluso que no existe, pero no por eso va a dejar de
existir y manifestarse.
Por eso son necesarias tres cosas: comunidades cristianas que den un testimonio
gozoso de la fe y al mismo tiempo estén comprometidas con los problemas de las
vidas de las personas, especialmente los más pobres; testigos del Absoluto; y
una formación religiosa adecuada, sin la cual cualquier líder carismático
sectario, en el sentido peyorativo de la palabra, se adueñará de la conciencia
desinformada de las personas.
--Si se conociera mejor el cristianismo, ¿habría menos nuevos movimientos
religiosos?
--Vázquez: En este libro «Los Nuevos Movimientos Religiosos (Nueva Era,
Ocultismo y Satanismo)» he intentado ampliar nuestra mirada para darnos cuenta
que todas las religiones, a lo largo de los tiempos han tenido seguidores que
han deformado la religión que postulaban en su beneficio propio, pues en el
fondo de toda manipulación religiosa hay una búsqueda de dinero y poder.
Así, después de analizar la
Nueva Era como respuesta a la crisis generalizada de la
religión institucional y a la obsesión por todo lo oriental como caminos de
sabiduría, se indican algunos de los distintos grupos que surgen de distintas
matrices, como la africano-animista, la hinduista, la budista, la
confucianista, la judaica, la cristiana, la islámica, la cientificista,
ocultista o la
satanista.
Ciertamente, si se conociese a Jesús, Camino, Verdad y Vida
estaríamos hablando de otra cosa.
--Los Nuevos Movimientos Religiosos surgen dentro de las tradiciones
religiosas: ¿en qué modo interpela a las religiones este hecho?
--Vázquez: Los Nuevos Movimientos Religiosos conectan con la posmodernidad que
da mucho valor a la sensibilidad, lo que puede contribuir a que también nosotros
valoremos más la vía de la experiencia y del sentimiento en el acceso a Dios.
No hay fe sin una experiencia inicial que llamamos conversión y sin esa
experiencia cotidiana que llamamos oración. Es muy importante revalorizar la
experiencia religiosa. Véase, por ejemplo el movimiento producido especialmente
entre los jóvenes por la comunidad ecuménica de Taizé. El peligro está en
renunciar a la crítica y dejarse llevar por el sentimiento.
--El horóscopo, la reencarnación o la pansexualidad son prácticas «netamente
anticristianas», según usted. Y sin embargo tienen seguidores. ¿Cómo se tiene
que abordar este tema para que los cristianos lo comprendan?
-Vázquez: Centrándonos más en Dios y viviendo como hijos que confían en su
Padre, sabedores que de él no puede venir nada malo y si nos toca pasar por
momentos oscuros, saber que todo es para nuestro bien aunque no lo podamos
entender hoy, pero si un día .
Si acudimos a la astrología para saber de nuestro futuro, ¿dónde está nuestra
fe? No debemos preocuparnos por el mañana. Debemos vivir en el presente de Dios
con un alma de niño. Nuestro destino se juega en el aquí y el ahora amando y
dando la vida por los demás. La reencarnación diluye la responsabilidad humana
y el sexo no es un absoluto.
Posted by centre-horeb-religions
at 11:01 AM on April 20, 2008
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TRIBUNA LIBRE
Magdi Cristiano Allam. (Foto: EFE)
Actualizado lunes 24/03/2008 05:54 (CET)
MAGDI CRISTIANO ALLAM
Querido director: Lo que te voy a contar se refiere a una decisión de fe y de vida personal, que, de ninguna manera, quiere implicar al 'Corriere della Sera', del que me honro en formar parte desde 2003, con el cargo de vicedirector 'ad personam'.
Te escribo, por lo tanto, como protagonista de la vivencia y como ciudadano privado. El Domingo por la noche me convertí a la religión católica, renunciando a mi anterior fe islámica.
De esta forma y por la gracia divina, vio la luz el fruto sano y maduro de una larga gestación vivida en medio del sufrimiento y de la alegría, entre la profunda e íntima reflexión y la consciente y manifiesta exteriorización.
Estoy especialmente agradecido a Su Santidad, el Papa Benedicto XVI, que me administró los sacramentos de la iniciación cristiana, Bautismo, Confirmación y Eucaristía, en la Basílica de San Pedro, durante la solemne celebración de la Vigilia Pascual. Y adopté el nombre cristiano más sencillo y explícito: "Cristiano".
Desde el domingo, pues, me llamo Magdi Cristiano Allam. El del domingo fue, para mí, el día más bello de mi vida. Adquirir el don de la fe cristiana en la celebración de la Resurrección de Cristo de manos del Santo Padre es, para un creyente, un privilegio inigualable y un bien inestimable.
A mis casi 56 años, es en mi historia personal un hecho histórico, excepcional e inolvidable, que marca un punto de inflexión radical y definitivo respecto al pasado.
El milagro de la Resurrección de Cristo se ha reflejado en mi alma, liberándola de las tinieblas de una predicación donde el odio y la intolerancia hacia el 'diferente', condenado acríticamente como 'enemigo', priman sobre el amor y el respeto al 'prójimo', que es siempre y en cualquier circunstancia 'persona'.
Al mismo tiempo, mi mente se ha liberado del oscurantismo de una ideología que legitima la sumisión y la tiranía, permitiéndome adherirme a la auténtica religión de la Verdad, de la Vida y de la Libertad. En mi primera Pascua como cristiano, no sólo he descubierto a Jesús, sino que he descubierto, por vez primera, al auténtico y único Dios, que es el Dios de la Fe y de la Razón.
Cristiano Allam recibe la comunión del Papa. (Foto: EFE)
Mi conversión al catolicismo es el punto de llegada de una gradual y profunda reflexión interior, a la que no pude sustraerme, dado que, desde hace cinco años, me veo obligado a llevar una vida blindada, con vigilancia fija en mi casa y con la escolta de los carabineros en todos mis desplazamientos, por culpa de las amenazas y de las condenas a muerte dictadas contra mí por los extremistas y los terroristas islámicos, tanto por los residentes en Italia como por los que viven en el extranjero.
He tenido que interrogarme, pues, sobre la actitud de los que han dictado públicamente fatuas (condenas jurídicas islámicas), denunciándome a mí, que era musulmán, como "enemigo del islam", como "hipócrita cristiano copto que finge ser musulmán para perjudicar al islam" y como "traidor y difamador del islam", legitimando de esta forma mi condena a muerte.
Me he preguntado a menudo cómo es posible que a alguien como yo que luchó de una forma convencida y ardiente por un 'islam moderado', asumiendo la responsabilidad de exponerme en primera persona en la denuncia del extremismo y del terrorismo islámico, haya terminado por ser condenado a muerte en nombre del islam y tras una supuesta legitimación coránica.
Un islam conflictivo
De esta forma me fui dando cuenta de que, más allá de la coyuntura que registra la implantación del fenómeno de los extremistas y del terrorismo islámico en todo el mundo, la raíz del mal está inscrita en un islam que es fisiológicamente violento e históricamente, conflictivo.
Paralelamente, la Providencia me ha ido poniendo en el camino a personas católicas practicantes de buena voluntad que, en virtud de su testimonio y de su amistad, se convirtieron, poco a poco para mí, en punto de referencia en el plano de las certezas de la verdad y de la solidez de los valores.
Comenzando por tantos amigos de Comunión y Liberación, con Don Julián Carrón a la cabeza; por sencillos religiosos como Gabriele Mangiarotti, sor Maria Gloria Riva, Don Carlo Maurizi y el padre Yohannis Lahzi Gaid; o por el redescubrimiento de los salesianos gracias a Don Angelo Tengattini y Don Maurizio Verlezza, culminado en una renovada amistad con el Rector Mayor, Don Pascual Chávez Villanueva; hasta el abrazo de altos prelados de gran humanidad como el cardenal Tarcisio Bertone, monseñor Luigi Negri, Giancarlo Vecerrica, Gino Romanazzi y, sobre todo, monseñor Rino Fisichella, que me ha acompañado personalmente en mi recorrido espiritual de aceptación de la fe cristiana.
Cristiano Allam recibe el sacramento del bautismo. (Foto: EFE)
Pero indudablemente el encuentro más extraordinario y significativo en la decisión de convertirme fue el que mantuve con el Papa Benedicto XVI, al que siempre he admirado y defendido siendo musulmán, por su maestría a la hora de establecer el vínculo indisoluble entre la fe y la razón como fundamento de la auténtica religión y de la civilización humana, y al que me adhiero plenamente como cristiano por inspirarme una nueva luz en el cumplimiento de la misión que Dios me ha reservado.
Afrontaré mi destino con la cabeza alta
Querido director, me has preguntado si no temo por mi vida, consciente de que la conversión al cristianismo implicará ciertamente una enésima, y mucho más grave, condena a muerte por apostasía. Tienes razón. Sé a lo que me expongo, pero afrontaré mi destino con la cabeza alta y erguida y con la solidez interior del que tiene la certeza de la propia fe.
Y todavía más, después del gesto histórico y valiente del Papa que, desde el primer momento en que tuvo noticias de mi deseo, aceptó de inmediato administrarme en persona los sacramentos de la iniciación al cristianismo.
Su Santidad lanzó un mensaje explícito y revolucionario a una Iglesia que, hasta ahora, quizás haya sido demasiado prudente en la conversión de musulmanes, absteniéndose de hacer proselitismo en los países de mayoría islámica y silenciando la realidad de los conversos en los países cristianos. Por miedo.
Por miedo a no poder ayudar a los conversos frente a la condena a muerte por apostasía y por miedo a las represalias sobre los cristianos residentes en los países musulmanes. Pues bien, hoy, Benedicto XVI, con su testimonio, nos dice que hay que vencer el miedo y no temer a la hora de proclamar la verdad de Jesús incluso a los musulmanes.
Por mi parte, quiero afirmar que es hora de poner fin al puro arbitrio y a la violencia de los musulmanes, que no respetan la libertad religiosa. En Italia, hay miles de conversos al islam que viven serenamente su nueva fe. Pero también hay miles de musulmanes convertidos al cristianismo, que se ven obligados a ocultar su nueva fe por miedo a ser asesinados por los extremistas islámicos, que se ocultan entre nosotros.
Por una de esas casualidades que evocan la mano del Señor, mi primer artículo escrito en el Corriere el 3 de septiembre de 2003 se titulaba Las nuevas catacumbas de los islámicos conversos. Era una investigación sobre algunos neocristianos que, en Italia, denunciaban su profunda soledad espiritual y humana frente a la contumacia de las instituciones del Estado, que no tutelaban su seguridad, y frente al silencio de la propia Iglesia.
Pues bien, quiero que del gesto histórico del Papa y de mi testimonio extraigan el convencimiento de que llegó el momento de salir de las tinieblas de las catacumbas y proclamar públicamente su voluntad de ser plenamente ellos mismos.
Si aquí, en Italia, la cuna del catolicismo, si aquí, en nuestra casa, no somos capaces de garantizar a todos la plena libertad religiosa, ¿cómo podremos ser creíbles cuando denunciamos la violación de dicha libertad en otras partes del mundo? Pido a Dios que esta Pascua especial otorgue la resurrección del espíritu a todos los fieles en Cristo, que, hasta ahora, han estado sojuzgados por el miedo.
Posted by centre-horeb-religions
at 10:59 AM on April 20, 2008
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?PARAR LA RUEDA BLOQUEANDO SUS RADIOS?
Estaba pensando la circular de 2008, cuando me invade, como un río bíblico de leche y miel, una auténtica inundación de mensajes de solidaridad y cariño por ocasión de mis 80 años. No pudiendo responder a cada uno y a cada una en particular, incluso porque el her-mano Parkinson tiene sus caprichos, les pido que reciban esta circular como un abrazo per-sonal, entrañable, de gratitud y de comunión renovadas.
Estoy leyendo una biografía de Dietrich Bonhoeffer, titulada, muy significativamente, Tendríamos que haber gritado. Bonhoeffer, teólogo y pastor luterano, profeta y mártir, fue asesinado por el nazismo, el 9 de abril de 1945, en el campo de concentración de Flossen-bürg. Él denunciaba la «Gracia barata» a la que reducimos muchas veces nuestra fe cristia-na. Advertía también que «quien no haya gritado contra el nazismo no tiene derecho a can-tar gregoriano». Y llegaba finalmente, ya en vísperas de su martirio, a esta conclusión mili-tante: «Hay que parar la rueda bloqueando sus radios». No bastaba entonces con socorrer puntualmente a las víctimas trituradas por el sistema nazi, que para Bonhoeffer era la rue-da; y no nos pueden bastar hoy el asistencialismo y las reformas-parche frente a esa rueda que para nosotros es el capitalismo neoliberal con sus radios del mercado total, del lucro omnímodo, de la macro-dictadura económica y cultural, de los terrorismos de estado, del armamentismo de nuevo creciente, del fundamentalismo religioso, de la devastación ecoci-da de la tierra, del agua, de la floresta y del aire.
No podemos quedarnos estupefactos delante de la iniquidad estructurada, aceptando como fatalidad la desigualdad injusta entre personas y pueblos, la existencia de un Primer Mundo que lo tiene todo y un Tercer Mundo que muere de inanición. Las estadísticas se multiplican y vamos conociendo más números dramáticos, más situaciones infrahumanas. Jean Ziegler, relator de Naciones Unidas para la Alimentación, afirma, cargado de experien-cia, que «el orden mundial es asesino, puesto que hoy el hambre ya no es una fatalidad». Y afirma también que «destinar millones de hectáreas para la producción de biocarburantes es un crimen contra la humanidad»; el biocombustible no puede ser un festival de lucros irres-ponsables. La ONU viene alertando que el calentamiento global del planeta avanza más rá-pido de lo que se pensaba y, a menos que se adopten medidas urgentes, provocará la des-aparición del 30% de las especies animales y vegetales, millones de personas se verán pri-vadas de agua y proliferarán las sequías, los incendios, las inundaciones. Uno se pregunta angustiado quién va a adoptar esas ?medidas urgentes?.
El gran capital agrícola, con el agronegocio y el hidronegocio cada vez más, avanza sobre el campo, concentrando tierra y renta, expulsando a las familias campesinas y lan-zándolas errantes, sin tierra, acampadas, engrosando las periferias violentas de las ciuda-des. Dom Edwin Kräutler, obispo de Xingú y presidente del CIMI, denuncia que el «desarro-llo en la Amazonia se tornó sinónimo de deforestar, quemar, arrasar, matar». Según Rober-to Smeraldi, de Amigos de la Tierra, las políticas contradictorias del Banco Mundial por un lado «prometen salvar los árboles» y por otro lado «ayudan a derribar la Amazonia».
Pero la Utopía continúa. Como diría Bloch, somos «criaturas esperanzadas» (y espe-ranzadoras). La esperanza sigue, como una sed y como un manantial. «Contra toda espe-ranza esperamos». De esperanza habla, precisamente, la reciente encíclica de Benedicto XVI. (Lástima que el Papa, en esta encíclica, no cite ni una sola vez el Concilio Vaticano II que nos dio la Constitución Pastoral Gaudium et Spes ?Alegría y Esperanza-. Dicho sea de paso, el Concilio Vaticano II continúa amado, acusado, silenciado, preterido? ¿A quién le da miedo el Vaticano II?). Frente al descrédito de la política, en casi todo el mundo, nuestra Agenda Latinoamericana 2008 apuesta por una nueva política; hasta «pedimos, soñando alto, que la política sea un ejercicio de amor». Un amor muy realista, militante, que subvier-ta estructuras e instituciones reaccionarias, construidas con el hambre y la sangre de las mayorías pobres, al servicio del condominio mundial de una minoría plutócrata.
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at 10:57 AM on April 20, 2008
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Líderes religiosos y civiles internacionales invitan a no relacionar religión con violencia
Firman la «Declaración de Montserrat»
MONTSERRAT, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).- El mediodía de este jueves se celebró en el Monasterio de Montserrat un acto con personalidades internacionales procedentes de diferentes tradiciones religiosas y de la sociedad civil para afirmar que «las religiones no deberían ser nunca más origen de confrontación, y sí de conciliación».
Los firmantes de la llamada «Declaración de Montserrat» han reclamado la implicación de la sociedad civil, que debe exigir a las autoridades que emprendan acciones, así como la de gobiernos y las organizaciones internacionales, y la de los líderes políticos y religiosos, para que refuercen su papel como «actores de la paz y la comprensión mutua».
Entre los firmantes se encuentran Mohammad Jatami, presidente de la Fundación para el Diálogo entre Civilizaciones y ex presidente de la República de Irán; Aram I, Catholicos de Cilicia de la Iglesia Armenia Ortodoxa y presidente del Consejo de Iglesias de Oriente Medio; el rabino francés René-Samuel Sirat; Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex director general de la UNESCO; William F. Vendley, secretario general de la Conferencia Mundial de Religiones para la Paz.
En la declaración se lee que «la información engañosa sobre el origen de los conflictos reclama un análisis inequívoco sobre la relación entre los sentimientos religiosos y la violencia, para avanzar hacia la construcción de paz mediante la prevención y la resolución pacífica».
«Si no analizamos y damos a conocer de un modo esmerado esta relación, algunos medios de comunicación y muchas personas de cualquier parte del mundo continuarán pensando y percibiendo que la religión es, a menudo, la que alimenta la violencia».
Ya en 1994, en Barcelona, tuvo lugar una reunión entre los representantes de diferentes creencias y organizaciones religiosas en la cual los participantes llegaron a la conclusión unánime de que las religiones, basadas en valores compartidos como la fraternidad, la solidaridad humana y el amor, «no deberán ser nunca jamás origen de confrontación sino de conciliación».
Ahora, los signatarios de esta Declaración afirman que «los conflictos dramáticos e inacabables de Oriente Próximo, como también los acontecimientos trágicos que han tenido lugar recientemente en otros lugares del mundo, requieren soluciones desde la toma de conciencia, del compromiso y de la implicación de la sociedad civil, que debe exigir a las autoridades que emprendan acciones y adopten medidas políticas».
Así, piden «superar las ideas falsas, los estereotipos, el lenguaje tendencioso y los conceptos que difunden los medios de comunicación y a menudo reproducen los líderes irresponsables. Debemos rebatir las actitudes que propagan la idea de un vínculo entre religión y violencia, extremismo e incluso terrorismo».
«Por lo tanto, reunidos en la edificante montaña y abadía de Montserrat, y dentro del marco del 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconfirmamos nuestra adhesión plena a los principios ratificados en la Declaración, como también en otros documentos y acuerdos internacionales, que garantizan el derecho y el pleno respeto a la libertad de religión y otras creencias, y promueven el diálogo y la interacción con personas de otras afinidades e identidades, sean creyentes o no.»
«Destacamos la importancia que tienen hoy las identidades, las cuales, dejando aparte los extremismos, constituyen la base más poderosa para crear un modelo efectivo de coexistencia internacional».
Por Miriam Díez i Bosch
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at 10:55 AM on April 20, 2008
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?Religiones y construcción de paz?
RD
Jueves, 10 de abril 2008
Este mediodía se ha celebrado en el Monasterio de Montserrat un acto con personalidades internacionales procedentes de diferentes tradiciones religiosas y de la sociedad civil para transmitir que las religiones no deberían ser nunca más origen de confrontación, y sí de conciliación. Los firmantes de la Declaración han reclamado la implicación de la sociedad civil, que debe exigir a las autoridades que emprendan acciones; así como la de gobiernos y las organizaciones internacionales, y la de los líderes políticos y religiosos, para que refuercen su papel como actores de la paz y la comprensión mutua.
En el encuentro participaron un grupo heterogéneo de importantes personalidades internacionales procedentes de distintas tradiciones religiosas, así como de la sociedad civil e instituciones internacionales.
Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex director general de la UNESCO; Mohammad Khatami, presidente de la Foundation for Dialogue among Civilizations y ex presidente de la República de Irán; Aram I, Catholicos de Cilicia de la Iglesia Armenia Ortodoxa y presidente del Consejo de Iglesias de Oriente Medio; Abdulaziz O. Altwaijri, director general de la ISESCO; el rabino René-Samuel Sirat; Mar O. Oraham, de la Iglesia Asiria del Este; Kjell M. Bondevik, presidente del Oslo Centre for Peace and Human Rights i ex primer ministro de Noruega; Candido Mendes, secretario general de la Acadèmia de la Latinidad y William F. Vendley, secretario general de la Conferencia Mundial de Religiones para la Paz. El Padre Abad de Montserrat, Josep M. Soler, actuó como anfitrión de la reunión.
Texto íntegro de la Declaración de Montserrat:
La información engañosa sobre el origen de los conflictos reclama un análisis inequívoco sobre la relación entre los sentimientos religiosos y la violencia, para avanzar hacia la construcción de paz mediante la prevención y la resolución pacífica. Si no analizamos y damos a conocer de un modo esmerado esta relación, algunos medios de comunicación y muchas personas de cualquier parte del mundo continuarán pensando y percibiendo que la religión es, a menudo, la que alimenta la violencia.
En 1994, en Barcelona, tuvo lugar una importante reunión entre los representantes de diferentes creencias y organizaciones religiosas, en la cual los participantes llegaron a la conclusión unánime de que las religiones, basadas en valores compartidos como la fraternidad, la solidaridad humana y el amor, no deberán ser nunca jamás origen de confrontación sino de conciliación.
Los conflictos dramáticos e inacabables de Oriente Próximo, como también los acontecimientos trágicos que han tenido lugar recientemente en otros lugares del mundo, requieren soluciones desde la toma de conciencia, del compromiso y de la implicación de la sociedad civil, que debe exigir a las autoridades que emprendan acciones y adopten medidas políticas.
Tal y como establecen el Informe de la Alianza de Civilizaciones y otros documentos, debemos intensificar nuestros esfuerzos para reducir las diferencias entre religiones y culturas mediante el diálogo y actuaciones concretas. Debemos superar las ideas falsas, los estereotipos, el lenguaje tendencioso y los conceptos que difunden los medios de comunicación y a menudo reproducen los líderes irresponsables. Debemos rebatir las actitudes que propagan la idea de un vínculo entre religión y violencia, extremismo e incluso terrorismo.
En este contexto, es urgente la necesidad de promover acciones que puedan contrarrestar la situación y las tendencias actuales, basadas en la fuerza y en la imposición. Debemos fomentar comportamientos y actitudes orientados a la acción y debemos dar a conocer el verdadero origen de los conflictos, incluyendo, si procede, las religiones y las ideologías. Hemos de ofrecer posibles soluciones para construir la paz e implantarla en la mentalidad de las personas, especialmente en los actores políticos y sociales y en los medios de comunicación.
Por lo tanto, reunidos en la edificante montaña y abadía de Montserrat, y dentro del marco del 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconfirmamos nuestra adhesión plena a los principios ratificados en la Declaración, como también en otros documentos[2] y acuerdos internacionales, que garantizan el derecho y el pleno respeto a la libertad de religión y otras creencias, y promueven el diálogo y la interacción con personas de otras afinidades e identidades, sean creyentes o no. En este sentido, parece esencial un encuentro y una puesta en común rápidos y eficaces entre los representantes de las religiones y las autoridades nacionales e internacionales, sobre todo para identificar los valores comunes y aprender a vivir con nuestras diferencias.
Destacamos la importancia que tienen hoy las identidades, las cuales, dejando aparte los extremismos, constituyen la base más poderosa para crear un modelo efectivo de coexistencia internacional. Estamos convencidos que es necesario construir una cultura de diálogo, alianza, no violencia y paz, y expresamos en voz alta nuestro apoyo convencido a todos los que dedican esfuerzos a este proyecto.
Invitamos a todos los líderes religiosos, a todos los niveles, desde la jerarquía más alta hasta la base popular, a reforzar y ejercer su papel crucial como actores de la paz y la comprensión mutua.
Invitamos a la sociedad civil y a los actores institucionales a trabajar en estrecha colaboración, diligente e incansablemente, con resolución e imaginación, para lograr los Objetivos del Milenio e ir más allá, y de este modo, acelerar la transición de la fuerza hacia la palabra, de la violencia hacia la armonía intercultural e interreligiosa, del enfrentamiento a la alianza, de una economía de guerra a una economía de desarrollo global, de una cultura de guerra a una cultura de paz basada en la justicia.
Realizamos un llamamiento especial a las comunidades educativa, académica, científica y artística, así como a las asociaciones intelectuales, grupos de expertos y medios de comunicación. Por su naturaleza misma, deberían convertirse en los principales paladines de la enseñanza y el aprendizaje de los derechos humanos, la tolerancia, los valores y un mejor equilibrio entre géneros.
Invitamos a los líderes políticos, a los Gobiernos y a las organizaciones internacionales ?especialmente mediante una reforma exhaustiva del sistema de Naciones Unidas? a unir sus esfuerzos, guiados por ?principios democráticos?, para hacer frente a las dificultades que amenazan a la Humanidad. Estamos convencidos de que, si los seres humanos lo desean, pueden transformar el mundo. Tal y como reconocen todas las religiones, no hay nada que esté fuera del alcance de la capacidad creativa del ser humano para distinguir.