
(La Mística y el Futuro de la Religión)Por José
Ediciones San Pablo, Madrid, España
Hoy presentamos “Los Místicos de las Religiones”, obra de José
José
La tercera parte está dedicada a la mística cristiana y la conforman los capítulos 9 y 10. En el noveno se describe la mística cristiana. Y en el décimo se ofrece la nómina de los místicos representativos del cristianismo. Voy a reproducir la lista entera por el interés que, sin duda, levantará entre los lectores de Betania. Y es la siguiente: San Buenaventura, Maestro Eckhart, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, John Henry Newman, Carlos de Foucauld, Santa Teresa de Lisieux, Edith Stein, Emmanuel Mounier, Dietrich Bonhoeffer, Monseñor Romero, Martin Luther King e Ignacio Ellacuría. Dentro de esa tercera parte está la conclusión, titulada. “El futuro de la Religión” que bien puede ser la más apasionante de todo el libro y que, desde luego, sitúa a la mística como llave de futuro de las religiones. Muchos de los epígrafes de esta tercera parte son verdaderamente interesantes, valientes y, en cierto modo, inquietantes. Merece la pena verlos.
Y como se costumbre damos una breve noticia biográfica del autor, de José
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EL TESTAMENTO DE CARLOS DE FOUCAULD Por Jean François Six, Maurice Serpette, Pierre Sourisseau Prólogo de José Luis Vázquez Borau Ediciones San Pablo, Madrid, España
Hemos de reconocer que la lectura del prólogo de Vázquez Borau es como una magnífica reseña descriptiva del libro que tratamos hoy y que en ella estaría todo lo que nosotros deseábamos decir de él. Y es que Jean François Six vuelve a entrar en la tarea de describir la vida y vivencia religiosa del beato en esos últimos años de su vida, gracias a un nuevo proceso de investigación y cercanía con personas primordiales y, también, gracias a los dos autores que le acompañan en la elaboración de la obra. Y la cuestión es que el libro que presentamos hoy va a producir una enorme sorpresa en José Luis Vázquez Borau que le lleva a romper esquemas anteriores y a entender mejor el camino –lleno de docilidad a Dios—que Carlos de Foucauld se impone. Y la impresión que nos ha dado la lectura de la ya obra propiamente dicha es que Jean François Six parece haber experimentado, cincuenta años después, la misma sorpresa y da los pasos para descubrir esa realidad del beato que, como Borau, no vio al principio. Y es que la vida de Charles de Foucauld, por su prodigiosa aventura, pudo “enmascarar” su gran realidad espiritual y mística. Era un laico descreído que, en Paris, se convierte por la perseverancia de un sacerdote y de ahí se lanza a una muy especial acción misionera, que no ha sido fácil de comprender. Y ahora este libro marca los compases de su más autentica existencia que pasó, en principio, desapercibida para sus propios biógrafos y debates. Por tanto es un acierto la edición de este libro por parte de Ediciones San Pablo y de todos los que participan en él –autores y prologuista—para mostrar lo que nosotros llamaríamos la imagen definitiva de Carlos de Foucauld.
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Entrevista
al especialista en nuevos movimientos religiosos Vázquez Borau
MADRID, domingo, 14
noviembre 2004 (ZENIT.org).-
En declaraciones
Este especialista es doctor en filosofía y licenciado en teología moral, y
lleva veinte años dedicado especialmente al estudio y a la docencia del
fenómeno religioso.
--Hay un resurgir un tanto caótico de la religión: espiritualismos,
esoterismos... ¿este fenómeno va a más?
--Vázquez: Es difícil predecir si este fenómeno va a ir a más. Lo que sí se
puede afirmar es que en la medida en que el ser humano quiera negar, tapar o
disimular, como si no existiera, el «sentimiento religioso que lleva
innato», éste buscará mil formas de hacerse presente y de manifestarse.
Un ejemplo reciente lo tenemos con los bautismos civiles (que han comenzado a
implantarse, por ejemplo, en España). El ser humano lleva impreso en él una presencia
divina que podemos decir incluso que no existe, pero no por eso va a dejar de
existir y manifestarse.
Por eso son necesarias tres cosas: comunidades cristianas que den un testimonio
gozoso de la fe y al mismo tiempo estén comprometidas con los problemas de las
vidas de las personas, especialmente los más pobres; testigos del Absoluto; y
una formación religiosa adecuada, sin la cual cualquier líder carismático
sectario, en el sentido peyorativo de la palabra, se adueñará de la conciencia
desinformada de las personas.
--Si se conociera mejor el cristianismo, ¿habría menos nuevos movimientos
religiosos?
--Vázquez: En este libro «Los Nuevos Movimientos Religiosos (Nueva Era,
Ocultismo y Satanismo)» he intentado ampliar nuestra mirada para darnos cuenta
que todas las religiones, a lo largo de los tiempos han tenido seguidores que
han deformado la religión que postulaban en su beneficio propio, pues en el
fondo de toda manipulación religiosa hay una búsqueda de dinero y poder.
Así, después de analizar
Ciertamente
--Los Nuevos Movimientos Religiosos surgen dentro de las tradiciones
religiosas: ¿en qué modo interpela a las religiones este hecho?
--Vázquez: Los Nuevos Movimientos Religiosos conectan con la posmodernidad que
da mucho valor a la sensibilidad, lo que puede contribuir a que también nosotros
valoremos más la vía de la experiencia y del sentimiento en el acceso a Dios.
No hay fe sin una experiencia inicial que llamamos conversión y sin esa
experiencia cotidiana que llamamos oración. Es muy importante revalorizar la
experiencia religiosa. Véase, por ejemplo el movimiento producido especialmente
entre los jóvenes por la comunidad ecuménica de Taizé. El peligro está en
renunciar a la crítica y dejarse llevar por el sentimiento.
--El horóscopo, la reencarnación o la pansexualidad son prácticas «netamente
anticristianas», según usted. Y sin embargo tienen seguidores. ¿Cómo se tiene
que abordar este tema para que los cristianos lo comprendan?
-Vázquez: Centrándonos más en Dios y viviendo como hijos que confían en su
Padre, sabedores que de él no puede venir nada malo y si nos toca pasar por
momentos oscuros, saber que todo es para nuestro bien aunque no lo podamos
entender hoy, pero si un día .
Si acudimos a la astrología para saber de nuestro futuro, ¿dónde está nuestra
fe? No debemos preocuparnos por el mañana. Debemos vivir en el presente de Dios
con un alma de niño. Nuestro destino se juega en el aquí y el ahora amando y
dando la vida por los demás. La reencarnación diluye la responsabilidad humana
y el sexo no es un absoluto.